New Kids on the Block

Durante los últimos años, el dilema de fotografiar a un menor en la calle y su posterior publicación (Internet, prensa, televisión, etc.) se ha ido acrecentando. Está claro que se debe proteger el derecho a la intimidad de los menores, pero ¿sabemos cuál es la normativa al respecto?

Según la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, en el artículo tercero se explica que “el consentimiento de los menores e incapaces deberá prestarse por ellos mismos si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil.”

Por otro lado, “en los restantes casos, el consentimiento habrá de otorgarse mediante escrito por su representante legal, quien estará obligado a poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado. Si en el plazo de ocho días el Ministerio Fiscal se opusiere, resolverá el Juez.”

Pero antes de seguir con el tema del menor, repasemos lo que dice la Ley en referencia a la protección del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar de la propia imagen.

Según el artículo séptimo, “tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas en el ámbito de protección delimitado por el artículo segundo de esta Ley:

Uno. El emplazamiento en cualquier lugar de aparatos de escucha, de filmación, de dispositivos ópticos o de cualquier otro medio apto para grabar o reproducir la vida íntima de las personas.

Dos. La utilización de aparatos de escucha, dispositivos ópticos, o de cualquier otro medio para el conocimiento de la vida íntima de las personas o de manifestaciones o cartas privadas no destinadas a quien haga uso de tales medios, así como su grabación, registro o reproducción.

Tres. La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo.

Cuatro. La revelación de datos privados de una persona o familia conocidos a través de la actividad profesional u oficial de quien los revela.

Cinco. La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.

Seis. La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.

Siete. La divulgación de expresiones o hechos concernientes a una persona cuando la difame o la haga desmerecer en la consideración ajena.”

Los puntos cinco, seis y siete son los que apuntan de forma más directa a la fotografía, señalando el derecho de protección de la vida privada de las personas y la prohibición de publicación (sin consentimiento) de “la imagen de una persona para fines publicitarios y comerciales”.

Igualmente, se considerará delito difamar mediante la imagen. Recuerdo el caso del retrato (un robado) de una chica sueca que apareció en un diario danés para documentar gráficamente un reportaje sobre la prostitución. La joven, al conocer lo sucedido, denunció al diario, el cual tuvo que pagar una indemnización por daños, perjuicios y difamación (la chica se trababa de una turista de ruta por Dinamarca).

¿En qué casos la Ley ampara al fotógrafo? Según el artículo octavo, “no se reputará, con carácter general, intromisiones ilegítimas las actuaciones autorizadas o acordadas por la Autoridad competente de acuerdo con la Ley, ni cuando predomine un interés histórico, científico o cultural relevante.”

Igualmente, el derecho a la propia imagen no impedirá:

a. Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.

b. La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.

c. La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.

Todo ello teniendo en cuenta que “las excepciones contempladas en los párrafos a) y b) no serán de aplicación respecto de las autoridades o personas que desempeñen funciones que por su naturaleza necesiten el anonimato de la persona que las ejerza.”

Pero volviendo al tema del menor y su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, nos guiaremos por lo que explica la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

El artículo 4 (derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen) sentencia (similar a la norma general aplicada al resto de las personas) lo siguiente:

1. Los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Este derecho comprende también la inviolabilidad del domicilio familiar y de la correspondencia, así como del secreto de las comunicaciones.

2. La difusión de información o la utilización de imágenes o nombre de los menores en los medios de comunicación que puedan implicar una intromisión ilegítima en su intimidad, honra o reputación, o que sea contraria a sus intereses, determinará la intervención del Ministerio Fiscal, que instará de inmediato las medidas cautelares y de protección previstas en la Ley y solicitará las indemnizaciones que correspondan por los perjuicios causados.

3. Se considera intromisión ilegítima en el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen del menor, cualquier utilización de su imagen o su nombre en los medios de comunicación que pueda implicar menoscabo de su honra o reputación, o que sea contraria a sus intereses incluso si consta el consentimiento del menor o de sus representantes legales.

En suma, en lo referente al derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen de los menores, y siempre teniendo en cuenta lo norma general aplicada al resto de los mortales, la situación quedaría de la siguiente manera:

Un menor podrá autorizar la imagen por voluntad propia siempre y cuando “sus condiciones de madurez” lo permitan. Si no se da este punto (el cual es bastante relativo, ya que cómo se determina dicho nivel de madurez), se necesitará una autorización de su representante legal, quien, a su vez, “estará obligado a poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado”.

Un tema bastante complejo, sin duda. Cierto es que todavía no he tenido ningún problema (grande) en referencia a dicho asunto; pero también es verdad que cada día que pasa resulta más complicado retratar a un renacuajo. Y es que como diría Oscar Wilde, “cada niño es un letrero viviente que dice: ¡Precaución!”.

Acerca de Biel Calderon

“Being the richest man in the cemetery doesn’t matter to me … Going to bed at night saying we’ve done something wonderful… that’s what matters to me” (Steve Jobs) Born in Mallorca, 1983. 18 years later I moved to Madrid to study BA Political Science, 2001-2006. I wanted to be a photographer. In 2007 I graduated MA Asian and Pacific Studies, Barcelona. I wanted to be a photographer. Finally, in 2007 I graduated MA Photojournalism. Since then I have collaborated with digital magazines, NGO’s and newspapers. And I became a photographer. Recently I have been exploring Multimedia Journalism along side my photography in order to test new ways of storytelling. Currently based in Bangkok.
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